SANTA TERESA DE AVILA: CONSEJOS PRACTICOS PARA ORAR CORRECTAMENTE
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Imagen de Oswaldo Gerolin Filho Padre Oswaldo en Pixabay |
Hola, que la paz del Señor este contigo 🙏. En este artículo te comparto ocho consejos prácticos para lograr comunicarnos con Dios, cuando la mente no para y no podemos concentrarnos en la oración que estamos haciendo, estas recomendaciones son prácticas sencillas para sosegar el pensamiento y disponer el corazón en presencia de Cristo. Si quieres saber más, sigue leyendo.
La oración y la vida espiritual requiere paciencia, constancia y medios prácticos para recoger el pensamiento y acostumbrar el alma a la presencia de Dios. Aunque el Alma esté dispersa o alejada, poco a poco puede volver a encontrar a Cristo, por medio de la oración.
El gran fruto de la oración constante es descubrir el
amor de Dios, que sostiene y transforma al discípulo.
Este libro surge por el pedido insistente de las hermanas
espirituales de Santa Teresa de Jesús, que convivían en el convento de San
José.
Por ello, los consejos prácticos para apartar la mente de distracciones y entrar en la oración con recogimiento interior, está dirigido especialmente a quienes recién se inician en la oración y destinado a procurar que aprendan a ordenar su mente y corazón.
Antes de orar, Santa Teresa de Jesús recomienda hacer un examen de conciencia, pedir perdón, santiguarse y disponerse con reverencia.
Aunque la persona este físicamente sola, es importante no sentirse aislado, sino que es conveniente buscar la compañía de espiritual; esa compañía es la de Cristo mismo, para ello es útil imaginar a Jesús presente, cercano, enseñando con ternura y humildad. Es ponerse ante la presencia de Dios.
La plegaria debe ser practicada con el respeto, la
atención y la entrega que corresponde, con rectitud de intención y
recogimiento, para que se convierta en verdadera comunión con Dios.
Cuando se tiene dificultad para concentrarse en la oración, porque la mente se dispersa fácilmente o no se logra sostener reflexiones largas, Santa Teresa de Jesús insiste en la importancia de la práctica constante.
La oración requiere de habito, disciplina y perseverancia. La perseverancia es la clave, aunque se tarde mucho tiempo, vale la pena seguir intentando, ya que Dios nunca abandona, si se pide con humildad Él acompaña y sostiene el esfuerzo.
El tiempo dedicado a la oración nunca es tiempo perdido, sino invertido en lo más valioso aprender a caminar con Cristo como Maestro y compañero.
La oración no exige un esfuerzo intelectual complejo ni reflexiones elaboradas. No se trata de pensar mucho sino de algo más sencillo. Lo esencial es dirigir la mirada al interior, la atención del alma debe dirigirse hacia Cristo. Se trata de un acto de amor a Jesús, más que de razonamiento.
Para practicar la oración de forma adecuada no es necesaria la inteligencia ni la capacidad de razonar, sino que es mucho más importante la disposición de fijar la atención de manera amorosa en Nuestro Señor. Mirar a Cristo, interiormente aunque sea por un instante es suficiente para entrar en comunicación con Él.
Si Cristo siempre nos mira lo justo es que nosotros lo miremos también, apartando la atención del mundo exterior, para encontrarnos con su mirada, benevolente aunque más no sea por un instante.
“Como le quereis, le
hallareís”. La promesa es que quien busca y mira a Cristo con amor,
lo encuentra.
Si en el momento de la oración el alma esta alegre, Santa Teresa de Jesús, nos invita a contemplar a Cristo resucitado, victorioso y lleno de majestad, ya que solo su salida del sepulcro debería llenarnos de Gozo, así como cualquier misterio en su vida que implique que el alma se conecte con la dicha de Dios. La oración y la contemplación no son una carga, sino una respuesta justa.
En cambio, si el alma esta triste o cargada de trabajos, invita a mirar a Jesús en los momentos de su pasión. En Getsemani experimentando una profunda angustia interior. El creyente puede identificarse con su tristeza y hallar compañía en ella.
Quienes se sientan solos o rechazados pueden contemplar a Jesús perseguido, escupido, negado, desamparado, y compartir el sentimiento con Jesucristo. Nuestro Señor soporto el peso extremo de la cruz sin descanso, lo que refleja la dureza de la vida y el esfuerzo constante.
Cuando el alma está herida mirar a Cristo en su sufrimiento es descubrir que Él ya ha pasado por todo y que aún en su dolor, se dedica a consolarnos con su mirada llena de amor.
Para entablar un diálogo con Jesús, es necesario dirigirse a Él desde el alma con palabras espontáneas que nazcan del corazón, más que con fórmulas aprendidas.
La verdadera oración no requiere de frases elaboradas, sino de sinceridad, dirigirse a Dios desde lo que se siente en el corazón, porque la oración autentica nace del corazón que se conmueve al contemplar a Cristo.
No se trata de repetir fórmulas, sino de hablarle con sinceridad, humildad y amor, ofreciendo compañía en soledad y aceptando los propios sufrimientos como participación en los suyos. La meta es la unión total con Jesús, compartir su camino y sus pruebas, con confianza y fidelidad.
6) La práctica en las cosas pequeñas prepara para enfrentar pruebas más grandes. Perseverar en la oración.
No alcanza con poseer la imagen, lo importante es mirarla con frecuencia y dejar que despierte el deseo de hablar con Él.
El rezo no necesita de fórmulas complicadas basta con iniciar el diálogo, porque Dios mismo inspira las palabras.
Suele suceder que, si no se conversa con alguien incluso con un familiar, la relación se enfría lo mismo ocurre con Dios, la falta de comunicación debilita la amistad.
La oración es trato de amistad con Cristo, la amistad con Dios se alimenta con el diálogo cotidiano, mirar una imagen de Cristo y hablarle con sinceridad, fortalece la unión y evita que la relación se enfríe.
La lectura de textos religiosos edificantes es un recurso práctico para enfocar la mente y el corazón en la oración.
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RESUMEN
Santa Teresa de Ávila enseña que la oración es trato de amistad con Dios y que, para que sea fructífera, requiere preparación, constancia y amor. Sus consejos pueden resumirse así:
1) La oración no es repetir palabras, sino recoger el pensamiento y el corazón. Prepararse con examen de conciencia, pedir perdón, santiguarse y disponerse con reverencia. Imaginar a Cristo presente y rezar con atención y devoción, evitando la mecánica.
2) La oración es un hábito que se adquiere con paciencia y perseverancia. Aunque la mente se disperse, la práctica constante fortalece el alma. Dios nunca abandona al que lo busca con humildad.
3) La oración es un acto de amor y atención más que de pensamiento. No requiere reflexiones complejas, sino dirigir la mirada interior hacia Cristo con amor.
4) Jesús se hace cercano y disponible. Si el alma está alegre, contemplar a Cristo resucitado; si está triste, mirar su pasión y sufrimiento, hallando consuelo en Él.
5) La oración es diálogo íntimo con Cristo. Hablarle con sinceridad y espontaneidad, más que con fórmulas aprendidas, ofreciendo compañía y confianza.
6) La práctica en lo pequeño prepara para lo grande. La fidelidad en actos mínimos fortalece para enfrentar pruebas mayores.
7) Cultivar la relación personal con Cristo. Tener una imagen de Jesús que inspire devoción y usarla como recordatorio para dialogar con Él.
8) Acostumbrar el alma a la oración. Leer libros devotos o edificantes ayuda a preparar el corazón y enfocar la mente antes de orar.
En conclusión, la oración según Santa Teresa no es un ejercicio mecánico ni intelectual, sino un camino de amor, perseverancia y amistad con Cristo, que transforma la vida y fortalece el alma.
¿ Y tu quieres restablecer tu relación de amistad con Dios? ¿Qué te parecen estos consejos prácticos para para mejor la comunicación con Cristo? ¿Los pondrás en práctica? Te leo en los comentarios.

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